Las carencias imaginarias nos
llevan al endeudamiento excesivo

inflacion
¿De veras te hace falta?

Si eres una de esas personas que antes de recibir su sueldo ya lo tienes comprometido al pago de tus deudas, y vives para trabajar sin poder disfrutar la vida. Si empiezas la quincena esperando que llegue el pago de la próxima, algo anda mal.

Lo más probable es que te falte disciplina financiera. Y si las ofertas atractivas de tarjetas de crédito con pagos diferidos y a meses sin intereses, son trampas mortales para ti, tienes que reconocer que no entendemos la forma en la que operan estos instrumentos. En consecuencia, nos endeudemos en exceso.

Las tarjetas de crédito brindan grandes beneficios, pero en la vida real, para nuestras finanzas, el crédito al consumo es un arma de doble filo. La publicidad es un medio poderoso que llama nuestra atención en prácticamente todos los ámbitos de nuestras vidas. Presentan escenas que nos dejan con un sentimiento de carencia, de que nos hace falta el producto anunciado. Aunque en realidad no es así, ya que normalmente nosotros no experimentamos las situaciones representadas.

Entonces nace en nosotros la necesidad de obtener aquello que nos pareció deseable, y nuestra mente no descansa hasta llenar ese "vacío", y lograr un sentimiento de tranquilidad. Así las compras se transforman en un medio para recuperar nuestro "equilibrio".

Los muy diversos productos que ofrecen en los medios de información y anuncios en las calles y centros comerciales, no sólo tienen atributos físicos, sino que adquieren algunos otros sociológicos, psicológicos. Nos hacen valorar supuestos beneficios que pensamos que podría traer consigo, por ejemplo, la compra de un reloj, que deja de ser un mero instrumento para medir el tiempo, para convertirse en símbolo de poder económico, y medio para sentirse parte de un grupo selecto de personas. Por ese camino es como llegamos a una situación de consumismo extremo.

¿Qué pasa cuando buscamos satisfacer esas "necesidades" imaginarias y adquirimos artículos que no son indispensables para nuestro estilo de vida? La respuesta puede ser hemos caído en una una cultura enfocada al gasto. Basta con observar la tendencia a adquirir autos lujosos, ropa de diseñador, viajes, etc. Artículos innecesarios que en ocasiones no podemos mantener.

Estos comportamientos podríamos atribuirlos a la escasa educación financiera que recibimos, en la que prevalece la idea de que la tarjeta de crédito es un "bono" adicional al sueldo.

Esta situación es la causa de que muchas familias tengan un serio problema de sobreendeudamiento y el panorama no es alentador, ya que en algunos casos el costo del crédito al consumo es superior al 80 por ciento.

Cuando las tarjetas de crédito no se utilizan de forma inteligente, nos pueden llevar a perder los artículos que compramos, dañar nuestra buena reputación ante el buró de crédito y a enfrentar la negativa de un préstamo en casos de verdadera urgencia.
Aprender a gestionar los créditos, nos permitirá tener acceso a mejores tasas de financiamiento y lo mejor es que podemos utilizar estas tasas preferenciales a nuestro favor a través del ahorro y la inversión.

No todos los créditos son malos, ya que en la compra de bienes cuyo precio es muy alto, como por ejemplo, una casa, son de gran ayuda, y permiten acrecentar el patrimonio de la familia.

Ventajas

Los créditos hipotecarios, ofrecen la posibilidad de fijar la tasa, y con esto tener la certeza de que aunque cambie el entorno económico, los pagos no sufrirán cambios a lo largo del tiempo.

Los créditos para vehículos automotores, normalmente se otorgan a tasas muy elevadas (máxime si se trata de autos usados), por lo que el costo real del mismo, puede incrementarse de forma considerable.

El financiamiento para el pago de colegiaturas también es utilizado de forma cotidiana ya que todos deseamos que nuestros hijos tengan la mejor educación, sin embargo, hay que reconocer que contratar estos instrumentos es consecuencia de la poca planeación financiera.

Lo mejor es adquirir los bienes que requerimos de forma inteligente, por ejemplo, si sabemos que el mejor período de la vida útil de un auto es de cuatro años, entonces, tenemos cuatro años para ahorrar lo suficiente para pagarlo al contado, o bien, dar un enganche más fuerte para que el costo del financiamiento sea menor.

La compra de una casa, es una situación similar, ya que existen algunas soluciones que permiten definir estrategias de ahorro con base en las necesidades y perfil de cada uno de nosotros, un ejemplo claro de esto son los fondos de inversión.

Lo mismo pasa con la escuela de los hijos, podemos hoy empezar a ahorrar para que en el futuro, las necesidades de crédito sean menores y evitar una dinámica de endeudamiento creciente.

En síntesis, para hacernos de bienes, la mejor forma es: primero ahorrar, generar el capital requerido, y de esta manera lograr que las tasas de interés actúen a nuestro favor.

Por ejemplo, si cada mes pagamos una alta cantidad de intereses por consumos, ¿qué pasaría si en vez de pagar estos intereses, recibiéramos una cantidad en nuestras cuentas por concepto de rendimientos?. Podríamos incrementar el capital sin necesidad de trabajar más. Esto es generar riqueza.

Lo más recomendable, es acercarse a las instituciones financieras que ofrecen fondos de inversión y hacer un análisis de los beneficios, estrategias y rendimientos que nos ofrecen.
Antes que nada, debemos tener muy claro el objetivo de nuestro ahorro. Este factor es fundamental para elegir la estrategia de inversión.

Los fondos de inversión ofrecen opciones que permite cubrir todas las necesidades.

 

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Fuente: Saber Cuenta

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