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Contribución especial |
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Fuente: Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México. |
Dr. Héctor Moreno Núñez
Una tarde del mes de marzo de 1995, se presentó a mi oficina de la Subdirección de Crédito del Fideicomiso de Fomento Minero, una persona a la que se le había otorgado un préstamo por seiscientos mil pesos y que, si bien tenía la intención de pagar, no podía hacerlo, porque el monto de sus pagos mensuales se había triplicado en apenas los tres meses que iban del año y las perspectivas no eran, en lo más mínimo, halagüeñas.
Sus ingresos, por el contrario, habían disminuido en ese mismo período a causa de la falta de certeza económica y las perspectivas económicas cada vez más negras. La mayoría de los créditos habían sido contratados a tasas variables y dichas tasas estaban sujetas a las tasas líderes, específicamente la tasa de los Certificados de la Tesorería (CETES) o Tasa Interbancaria Promedio, (TIP), que se habían tenido que incrementar para frenar el torrente de fuga de capitales, y con ello una mayor devaluación de la moneda. Las tasas activas empujaban, desde luego a las pasivas en mayor medida, dado el margen que hay entre unas y otras.
A partir de ese momento, me dediqué de manera intensa a tratar de investigar el crédito, su teoría y su práctica y al momento son muchos los resultados que tenemos y que nos permiten conocer desde dentro el comportamiento del crédito, qué es lo que lo afecta y “enferma†y cómo pueden prevenirse y evitarse situaciones de crisis como la que actualmente padecemos.
El anterior, es un episodio de la crisis del 94 en México, pero que, sin duda, también podría ser el de muchos casos de la crisis económica actual. En esta ocasión me interesa compartir con ustedes, uno de los hallazgos más importantes y novedosos, que como resultado de la investigación iniciada en 1995, permitirán penetrar en las entrañas de cada uno de los créditos.
Me refiero a la Radiografía del crédito que, de manera similar a las radiografías que se hacen al cuerpo humano, permiten ver cómo está un crédito, dónde está el mal y, cuáles son las medidas que deben tomarse para que no se agrave la enfermedad.
Permitirá, además, establecer estrategias de pago a los clientes, y tomar medidas preventivas a los bancos para otorgar el crédito así como al gobierno al diseñar la política económica con respecto al crédito y las tasas de interés.
La radiografía del crédito es una fotografía, una gráfica que describe la variación de los períodos necesarios para liquidar un crédito, a medida que se modifican las tasas de interés, manteniendo estable la proporción de lo que se paga por período, como porcentaje del capital prestado. Se acompaña también de una tabla que permitirá interpretar los valores de la trayectoria descrita por la Radiografía del crédito.
En la parte superior de esta página presentamos la radiografía de un crédito que, con un monto de $ 600,000.00 pesos de deuda, tiene establecido que se pagarán $ 7,300.00 pesos mensuales, para liquidarlo en 180 meses (quince años), a una tasa del 12%.
Los valores complementarios que nos produce la radiografía del crédito se expresan en la siguiente tabla:

¿Qué información útil, fácil y accesible para los que no son expertos en finanzas, nos proporciona la radiografía del crédito?
1) Que hay una tasa de interés, a la cual el crédito no puede pagarse nunca y que cada crédito tiene una tasa de interés tope. En este caso la tasa límite es del 15%.
2) Que al subir las tasas de interés, si se quiere conservar el mismo plazo de pago, debe modificarse también el monto del pago. En este caso, se deberían pagar $ 7,591.00 para mantener el plazo en 180 meses.
3) Que si las tasas de interés bajan un punto, si se pagan los mismos $ 7,300.00, el plazo para pagarlo se reduce 22 meses, lo que significa, casi dos años.
4) Que si la tasa de interés baja en un punto, el plazo se reduce de 180 meses a 142, lo que significa 38 meses, un poco menos de tres años.
5) Que pagando lo mismo, si la tasa sube al 13%, el plazo del crédito se incrementa a 216 meses, tres años más.
6) Que pagando lo mismo, si la tasa de interés sube a 14%, el plazo del crédito se incrementa a 309 meses, es decir 129 meses más, es decir más de 10 años.
Del análisis de la radiografía del crédito, se puede seguir extrayendo información útil para las personas; para las empresas en su manejo ordinario del crédito y en los casos de reestructuración y las negociaciones que ello conlleva, en condiciones de concurso mercantil; para los mismos bancos para saber aquilatar el riesgo y qué tan cerca se está del precipicio, y sin duda para el gobierno en la negociación o renegociación de créditos, en la política pública de educación a la población en materia financiera, de manera fácil y comprensible.
La radiografía del crédito correctamente utilizada, permitirá prevenir crisis futuras como la que vivimos en 1995 y la que estamos viviendo actualmente.







