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Para vencer a las deudas necesitas: Actitud |
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Lorenzo Ordaz
Actitud es la palabra clave para enfrentar tus problemas cuando las deudas te abruman. Todos tenemos sueños que cumplir pero a veces parece que la vida nos arrastra y aparta cada vez más de esas metas.
Si tus sueños tienen que ver con objetivos como tener casa propia, dar una buena universidad a tus hijos, pagar tus deudas, tener una vida confortable y al final de ésta una vejez tranquila, sin penurias. Puedes lograrlo, pero antes que nada, necesitas adquirir una buena actitud.
Regresemos al principio:
Posiblemente hasta ahora tu destino ha sido determinado por los vientos. Ayer tus padres decidían que debías hacer, cómo vestir, qué comer, tus horarios. Y tú como buen hijo(a) obedecías. En la escuela los maestros y administradores determinaban tus actividades y lo que necesitabas saber para triunfar en la vida.
Como buen estudiante, obedeciste.
Cuando decidiste qué profesión estudiar, (¿de veras decidiste por lo que tu querías? o ¿fue alguien más quien te convenció de qué te convenía estudiar?) entraste a la universidad y seguiste adelante, había que conseguir un buen trabajo, viajar, tener coche, casa y familia propias.
Y cuando formas tu familia, vienen las responsabilidades, los compromisos, las exigencias y entras en un círculo vicioso. Un ciclo de deudas, más trabajo, y más deudas, que te hacen olvidar tus sueños y preocuparte sólo por cómo resolver tus problemas inmediatos: tus sueños ahora parecen imposibles de lograr.
Te tengo una buena noticia, y por supuesto, una mala. La primera es que tus sueños pueden convertirse en realidad, la mala, es que vas a tener que cambiar de actitud.
Primero tienes que olvidar la expresión "no puedo". Definitivamente, si lo deseas, puedes.
Y en este contexto ¿qué es desear?
Deja que te cuente un cuento:
Había un joven que admiraba a su maestro y deseaba ser tan sabio como él. Una vez, después de la clase se le acercó y le dijo:
-ˆ’"Maestro, deseo ser tan sabio como usted. ¿Cómo puedo lograrlo?
El maestro le dijo:
-ˆ’ "Sígueme" y se metió al río.
Cuando estaban en una parte profunda, le volvió a preguntar:
-ˆ’¿De verdad deseas ser sabio? ¿Más que ninguna otra cosa?
-ˆ’ "Sí, maestro más que nada en esta vida".
Entonces el sabio lo tomó al discípulo de los cabellos y lo hundió en el agua. Lo sostuvo así un rato en tanto que el muchacho luchaba por liberarse para salir a respirar.
El Maestro lo soltó y dejó que el discípulo recobrara el aliento.
Entonces le preguntó:
-ˆ’ Cuando estabas bajo el agua, ¿qué es lo que deseabas?, ¿sabiduría?
-ˆ’ No, maestro, deseaba aire.
-ˆ’ ¿Pensabas en cómo ser sabio?
-ˆ’ No, maestro, pensaba en respirar.
Pues entonces, le dijo el maestro, has aprendido la primera lección, lo que desees, has de desearlo como al aire que respiras. Y luchar por eso como por la vida misma.
Primero pregúntate qué quieres en realidad. Ponlo en tu mente, escríbelo en un papel, piénsalo, disfrútalo anticipadamente. ¿Te satisface?, ¿te hace sentir a gusto? ¿te hace sonreír y cambia la perspectiva de tu vida? Ese es tu sueño. Ya tienes un nuevo objetivo en la vida.
Cuando aprendiste a andar en bicicleta, patines, o el juego que te apasionaba en la infancia, sufriste caídas, dejaste de hacer otras cosas, y dedicaste tu tiempo y pasión a ese juego. Hoy necesitas, volver a vivir esa pasión. Vas a sacrificar cosas por una meta más importante.
Vas a decir no a aquello que te aleje de esa meta. Eso dicho de otra manera, es tomar el control de tu vida.
Ya tienes un objetivo, un propósito, un rumbo. Ya no te llevan los vientos, ni las opiniones de los demás. Estás a cargo de tu propio barco y vas en busca de un puerto seguro.
Habrá tropiezos, es verdad, no somos perfectos y la vida está llena de imponderables, pero necesitas otro ingrediente en tu mente: Fe.
Fe en ti mismo. ¿Te habrías puesto unos patines sabiendo que nunca podrías andar en patines? ¿Dudaste siquiera cuando te los pusiste por primera vez? Lo más probable es que vieras a otros niños en patines y quisiste disfrutar lo mismo que ellos. Y te lanzaste sin dudas. Si ellos pueden, tú ¿por qué no?
Todos los grandes de las finanzas reconocen que se equivocaron, y dicen que aprendieron de sus errores. Tu no eres mejor ni peor que ellos, caerás, pero cada caída es un aprendizaje que te acerca a tu meta. No dudes, sólo sigue adelante.
"Una patada en el trasero es un paso adelante"
Ex empleado de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, despedido.
Bueno, Capitán de tu propio barco, ¿qué vamos a hacer?
Aprender de quienes ya recorrieron la ruta. Infórmate, lee, pregunta. Es hora de enfrentar las deudas, hacer un presupuesto, decidir qué necesitas y de qué puedes prescindir. Lo más probable es que tengas que organizar una reunión familiar para contarles todo.
Vas a tener que convertirte en líder de tu familia, tener pasión y contagiarlos con tu entusiasmo. Te van a sorprender porque tendrás todo su apoyo. Eso es porque la mayoría de la gente anda en busca de una persona como tú, con objetivos, con pasión y fe.
Tendrán sus dudas, sus preguntas y sus propias prioridades. Habrá que negociar. No te preocupes, a veces hay que torcer un poco el rumbo para lograr tus propias metas, pero ¡llegarás!, eso no lo dudes.
Si has hecho esto, ya tienes la Actitud que necesitabas. Dejaste de ser juguete del destino para convertirte en un triunfador. Disfrútalo.







